"Sesenta baleares acabaron en campos de concentración nazi", según una investigación de la historiadora Elena Rodríguez
"Sesenta baleares acabaron en campos de concentración nazi", según una investigación de la historiadora Elena Rodríguez

El ´Devonshire´ llevando al exilio una expedición de menorquines.
Texto: Miguel Manso. Diario de Mallorca

Hace 65 años, el 27 de enero de 1945, Auschwitz fue liberado. La fecha sirve para recordar a las víctimas del genocidio del Tercer Reich.

Elena Rodríguez Codd (1976, Palma) trabaja en una sala donde algunos mallorquines sufrieron la saña del régimen nazi hace más de 60 años. Desde su puesto, en el archivo de la Buchenwald and Mittelbau-Dora Memorials Foundation, la historiadora rastrea el pasado de sus paisanos.
El campo de concentración emplazado sobre la colina Ettersberg, a ocho kilómetros de la ciudad de Weimar, fue la tumba de 50.000 personas. El algaidí Joan Llompart Garau, tal como ya relató a este diario su hijo Miquel, cruzó vivo la puerta. Su cuerpo se había consumido hasta pesar sólo 30 kilos.

-¿Cuántos mallorquines pasaron por Buchenwald?

-Por lo que he podido investigar hasta ahora, hubo siete mallorquines. De ellos, dos perecieron. Se calcula que 60 baleares acabaron encerrados en campos de concentración nazi por toda Europa.

-¿Cómo transcurrió su vida durante el internamiento?

-Se levantaban a las cinco de la mañana. A continuación, se sometían a un recuento que podía durar de una a dos horas, siempre de pie, mirando en dirección a la puerta del comandante. Una vez que las SS confirmaban que no se habían producido fugas, empezaba su labor. Unos iban a la cantera, otros a las oficinas o a la cocina... Dependiendo del comando donde trabajaban, aumentaba o disminuía la posibilidad de sobrevivir. Eran jornadas de 14 horas dedicadas a la producción de cohetes V2 o a excavar túneles con veinte grados bajo cero si era invierno.

-¿Buchenwald fue un campo de exterminio como el de Auschwitz (Polonia)?

-No. En Alemania sólo hubo campos de concentración donde se utilizaba a los prisioneros como mano de obra barata. Eso no quiere decir que se libraran de las ejecuciones. En Buchenwald, de una población de 250.000 confinados, fallecieron 56.000, normalmente de hambre, agotamiento o asesinados por las SS, aunque no era la regla. En cambio, los campos de exterminio de Polonia se construyeron con la función de aniquilar sistemáticamente a los prisioneros.

-¿Quién acude a bucear en los archivos de Buchenwald?

-Muchas familias europeas (ninguna mallorquina hasta ahora) para conocer las historias de sus padres o abuelos. Nosotros les buscamos todos los documentos, pero también elaboramos una acta para reconstruir el antes y el después de su paso por el campo gracias a la información de los parientes.

-¿Los alemanes desean saber si algún familiar actuó como verdugo?

-Eso no sucede muy a menudo. Si solicitan información, lo hacen por carta. No vienen directamente.

-Como ocurre en la película ´La vida de los otros´, ¿las víctimas desean conocer la identidad de su castigador?

-Los familiares de los prisioneros no se interesan, pero sí se reciben cartas de personas cuyos abuelos militaron en las SS.

-¿Se dio algún caso de piedad por parte de los guardianes?

-Casos muy puntuales, y sobre todo, al final de la guerra, cuando los alemanes sabían que iban a perder. Intentaban limpiar su nombre.

-¿Cómo?

-Les daban un poco más de comida o trataban de dispensarles mejores cuidados en el hospital. Pero eran casos muy contados. La regla es que todos eran unos sádicos.

-¿Los lugareños eran conscientes de lo que ocurría entre aquellas paredes?

-Los americanos liberaron Buchenwald el 11 de abril de 1945 y, como las SS no tuvieron tiempo para limpiarlo, lo encontraron tal como era. Los estadounidenses hicieron muchas fotos y llevaron a más de mil habitantes de Weimar para que contemplaran los horrores cometidos. Sufrieron un shock ante las montañas de cadáveres. Muchos no podían creerlo, y algunos negaron lo visto y dijeron que fueron los americanos quienes pusieron los cuerpos para asustarles.

-Pero los prisioneros llegaban hasta el centro de Weimar.

-Sí, y luego eran trasladados al campo, en la colina de Ettersberg. Muchas personas vieron en qué estado llegaron y cómo les trataba las SS. Hasta el año 43 no se construyó una vía de prolongación hasta el recinto. Es difícil pensar que ellos no sabían nada.

-¿Es hoy una cuestión tabú?

-En Weimar hay muchas asociaciones que, junto al Memorial, batallan contra el fascismo, los neonazis y los movimientos de extrema derecha. Trabajan mucho con gente joven para evitar que se propague el neonazismo como sucede en Alemania del Este.

-Weimar, la ciudad que acogió a Goethe o a Bach, encarceló a Jorge Semprún o al político francés Léon Blum.

-Muchos turistas vienen a Weimar por el clasicismo, sus escritores, compositores, la casa de Franz Liszt... Pero mucha gente luego no quiere saber la relación de la ciudad con el campo. En la oficina de turismo, donde hay una amplia oferta relacionada con los eventos culturales, hay muy poca información sobre Buchenwald, que es un punto de referencia en la historia del país. Cuando en Alemania existe un lugar de interés cultural, su nombre aparece marcado con un punto marrón en las señalizaciones, pero Buchenwald no.

-¿Es necesaria una ley de memoria histórica en España?

-Sí. Es muy importante hablar del pasado. España es uno de los países que menos ha trabajado su historia del siglo XX, y tiene pendiente hacerlo. Muchas familias pensaron que tras la muerte de Franco se podría honrar el nombre de sus familiares, pero luego, con el pacto de silencio, se quedó en nada.

-Cerca de Weimar, en Polonia, 700.000 personas tendrán que confesar si colaboraron con el régimen comunista. ¿Es una querencia autoritaria del partido gobernante?

-Polonia tiene a un presidente [Lech Kaczynski] que casi es de extrema derecha y apoya actividades como ésta.

-Del mismo modo que prohíbe hablar de la homosexualidad.

-Un amigo polaco homosexual dice que desde su llegada al poder está creando un ambiente muy intolerante hacia las minorías. La Iglesia está acrecentando su poder y se extiende el antisemitismo. La Iglesia tiene una parte de culpa con su emisora Radio María.

-Es de esperar que los hermanos Kaczynski no pretendan reeducarles como en Buchenwald. -Los apartaban de la sociedad para que no se expandiese esa enfermedad de la que ellos hablaban. Los homosexuales fueron uno de los grupos que peor lo pasaron, junto a judíos y rusos.

-¿Le sorprende que la UE haya acordado tipificar como delito la negación del holocausto?

-Está creciendo la extrema derecha en Europa y es a través del fútbol como más manifiestan su ideología.

-¿Cómo retuercen la realidad los revisionistas?

-Unos dicen que no existieron las cámaras de gas. A medida que los rusos iban penetrando desde el Este hacia el Oeste, los campos de exterminio se iban evacuando. Auschwitz fue liberado el 27 de enero de 1945 y unos días antes las SS destruyeron con bombas los crematorios y los documentos. Hay seudohistoriadores que han ido a las ruinas de las cámaras de gas, han recogido restos y han hecho análisis para decir que no han encontrado componentes químicos que demuestren la existencia de las cámaras. O, simplemente, aseguran que se utilizaban para desinfectar.

http://www.memoriadelesilles.org/admin/hemeroteca/articles/218.pdf

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